dijous, 24 de setembre de 2020

Portugal 2020

 Un paseo por el norte de Portugal

Nuestro vecino más desconocido

Hace ya 20 años puse mis pies, por primera vez, en Portugal. Concretamente en Lisboa, su capital. Pasé solo cuatro días, pero quedé enamorado de este país que, a pesar de tenerlo tan cerca, es un gran desconocido. Sabía que volvería, aunque no fue hasta trece años después, en un delicioso fin de año en la ciudad de Oporto. Un año más tarde regresaría a Lisboa.

Y este verano, por fin, he repetido de nuevo para conocer el norte, desde Miranda do Douro, en la frontera con Zamora, hasta su preciosa costa atlántica, pasando por la maravillosa Guimaraes y Braga. Ahí va un pequeño resumen de un delicioso paseo y algunas instantáneas para convenceros de la belleza que os espera más allá de nuestra frontera.

Aguas internacionales del Duero



El río Duero marca hoy la frontera entre España y Portugal. La zona que delimita con la provincia de Zamora es conocida por el Parque Natural “Arribes del Duero”, un cañón fluvial de caóticos relieves y paredes prácticamente verticales con diferentes altitudes, que pueden superar los 300 metros. Este maravilloso espectáculo natural puede observarse desde muchos y variados miradores, a ambos lados, en España – Formoselle, Saucelle, Ahigal de los aceiteros – o en Portugal – Freixo, Penedo Durao o Mirando do Douro -.


Nosotros cruzamos el río en Torregamones, Zamora, y pasamos la noche en Mirando do Douro. Desde allí tomamos, al día siguiente, el crucero fluvial que discurre por un sinuoso corredor de altas paredes lleno de sorpresas, en aguas internacionales. Una visita imprescindible que ayuda a tener una buena idea de la riqueza de esta zona natural y de la importancia de mantenerla y preservarla.

Guimaraes

Nada más poner los pies en el centro de esta ciudad supe que íbamos a quedarnos a pasar la noche. Una auténtica maravilla que merece ser recorrida durante el día y disfrutada por la noche, bajo la envolvente iluminación nocturna que resalta el encanto de sus edificios medievales.


Recorrer sus callejuelas es ya de por si encantador, con sus bellísimos edificios de diferentes estilos, pero merece la pena entrar en sus iglesias y, como no, visitar el Palacio de los Duques de Braganza, del S. XV, hoy museo, y el Castillo Medieval de Guimaraes, del S. IX y declarado una de la Siete Maravillas de Portugal.









 

Braga


A 24 quilómetros de Guimaraes se encuentra la ciudad de Braga, conocida como la ciudad de los arzobispos. Y a las afueras, en lo alto de una colina, se halla el santuario de Bom Jesus do Monte (Buen Jesús del Monte), la gran atracción turística de la ciudad.




Esta impresionante edificación barroca del S.XVIII es un lugar muy frecuentado por peregrinos venidos de todo Portugal, que ascienden por sus monumentales escaleras, salvando un desnivel de 116 metros. Mientras van subiendo se encuentran capillas dedicadas al Via Crucis, además de cinco fuentes dedicadas a los sentidos, vista, oído olfato, gusto y tacto.



En la parte más alta se encuentra un bonito parque con un lago y una zona de picnic bajo un denso y fresco bosque.

Para los más perezosos se construyó también un funicular, que une la ciudad con la colina. Parece ser que fue el primero de su clase construido en la península ibérica y aún sigue en uso.

La Costa Atlántica de Portugal

A unos 30 minutos al oeste de Braga se encuentra Esposende, una turística población bañada por las aguas del Atlántico, justo en el lugar en donde desemboca el Rio Cávado. Hasta allí llegamos buscando sol y playa, aunque no tuvimos mucha suerte con el tiempo.






Tras disfrutar de unos agradables paseos y una deliciosa comida, decidimos seguir hacia el norte, buscado las maravillosas playas de Viana do Castelo.




Quem gosta vem. Quem ama fica.


“Si te gusta vienes; si te enamoras te quedas” es el lema de una campaña para atraer el turismo a Viana do Castelouna población que, a pesar de su reducido tamaño, cuenta con patrimonio arquitectónico envidiable. Situada en la desembocadura del río Lima posee además unas  playas de arena fina y dorada, interminables y repletas de amantes del surf, windsurf o kitesurf.  




Se dice que es una de las ciudades más bonitas del norte de Portugal, y eso se adivina tan pronto uno pones los pies en ella y empieza a caminar por sus calles y plazas. Palacios, iglesias, conventos, fuentes, un antiguo hospital y el Castillo del S.XV, o el Fortín militar del S.XVII constituyen un bellísimo patrimonio que enamora desde el primer instante.

 








Tras la bellísima Viana do Castelo proseguimos hacia el norte, hasta las paradisíacas playas de Ancora, nuestro último destino en este corto viaje por el norte de Portugal. Están situadas al sur de Caminha, entre el río Miño y el Coura, y muy cerca de la frontera con Galicia.  Una región que merece una visita a conciencia, por sus lindos paisajes, sus cristalinas playas, y un rico patrimonio arquitectónico, que tuvimos que dejar para otra ocasión.







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