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dimarts, 25 de gener del 2011

Asia 2010

SUDESTE  ASIATICO
(Del 23 de marzo al 15 de diciembre)



Camboya (5 crónicas)
Vietnam (5 crónicas)

Laos (6 crónicas)

Myanmar (3 crónicas)

Tailandia (5 crónicas)

Malasia (8 crónicas)
Brunei (1 crónica)




BORNEO
( SARAWAK. BRUNEI y SABAH,)



Para poder visualizar todas las crónicas hay que "clicar" "Entrada més antiga" al final de la página.

dimecres, 8 de setembre del 2010

Asia 2010 : Tailandia (5)

... de nuevo en Chang Mai


Volví a Chiang Mai con la intención de probar una experiencia nueva, aprender a meditar en un monasterio budista. Y, según me dijeron, en el mejor lugar que podía escoger, Wat U-Mong, un monasterio a las afueras de la ciudad, rodeado de bosques y al lado de un precioso lago lleno de peces. El maestro, U-Prah, había sido alumno de uno de los más prestigiosos meditadores del sur-este asiático…



Pintaba tan bien que me presenté en el monasterio y les dije que quería pasar allí una semana. Ningún problema. Me asignaron una pequeña habitación de 2x2 metros cuadrados, con una esterilla en el suelo, que iba a ser, desde ese momento, mi cama. Me vistieron de blanco y me llevaron al templo, en donde empezaron a enseñarme algunas técnicas muy sencillas para aprender a concentrarse y a meditar.



4 de la mañana. Hora de levantarse.
De 5 a 7 Meditación
De 7 a 7.20 Limpiar el templo
De 7.30 a 8 Desayuno
De 8 a 9 Descanso
De 9 a 11 Meditación
De 11:30 a 12 Almuerzo
De 12 a 1:30 Descanso
De 1:30 a 3 Meditacióna
De 3 a 3:15 Tea Break
De 3:15 a 4:30 Meditación
De 4:30 a 6 Descanso
De 6 a 9 Meditación
A las 9 A dormir


Al contrario de lo que pensé, no me costó acostumbrarme al nuevo horario. Diez minutos antes de las 4 ya estaba despierto. También me sorprendió muchísimo no sentir ningún hambre a la hora de cenar y acostarme sin comer como si nada. No hablé con nadie, entre otras cosas porque solo había otro hombre meditando y no decía ni piu. Y el primer día, quizá por la novedad, no tuve ningún problema para seguir las técnicas y pasarme las horas meditando.

Cumplí sin dificultad todas las reglas, excepto la de no matar ningún animal. Si hubiera podido hubiera exterminado a todos los mosquitos del mundo, que parecía que solo me picaban a mí. Pero el tercer día ya no podía más. Me despedí y salí corriendo, directo a la estación de trenes.

Y como tenía que esperar unas horas, me metí en un restaurante muy conocido y me pedí un buen filete a la pimienta. Después de dos días de arroz y verduritas, me apetecía un buen trozo de carne. Mientras lo devoraba pensé en la “oración” que leíamos antes del almuerzo en la que se decía que “la comida no debe ser para disfrutar, ni para engordarse, ni embellecerse…” Que rico que estaba, por Dios!

Islas Phi Phi


Después de una noche de tren, en litera, eso sí, y un par de horas de bus, llegué a Krabi, en donde tomé un ferry hacia las islas Phi Phi. La única en la que pueden alojarse los turistas es Phi Phi Don. Existen varias playas, a las que se llega en barco, con “ressorts” muy exclusivos y con preciosos bungaloes mirando al mar. Pero yo me hospedé en el pueblo, en donde se encuentran los alojamientos más económicos, además de una infinidad de bares, restaurantes y tiendas. Allí llegan todos lo mochileros en busca de playa, sol y mucha fiesta nocturna.



La isla, cubierta por un espeso bosque, es preciosa, aunque empieza a sufrir las consecuencias del turismo masivo y de un gobierno corrupto al que sólo parece interesarle hacer dinero rápido y fácil. Los hoteles se propagan por doquier, sin que exista ningún control. Se construyen sin habilitar antes unos buenos accesos, sin que exista un buen sistema de alcantarillado y a menudo son pésimas construcciones con unas instalaciones eléctricas sin condiciones que provocan más de un incendio.

Como me contaban algunos residentes, el gobierno cobra 20 baths a todos los turistas para mantener limpia la isla, pero nunca había estado tan sucia. Nadie sabe a donde va a parar el dinero, y mientras tanto, la basura se acumula en el bosque o flota en alguna playa. En la isla tampoco hay agua. La traen desde Pucket. Y por más que en todos los hoteles se pide a los huéspedes que ahorren agua, el turismo allí no puede ser muy sostenible.


Pero la gran atracción es Phi Phi Lay, la más pequeña de las islas, y sobretodo la bahia de Maya, la famosa playa de la película “The Beach”, de Leonardo Di Caprio. Miles de turistas se acercan cada día a la isla en barco para bucear y observar los arrecifes de coral y los peces de colores que viven en la zona. La mala mar hace que sólo unos pocos se atrevan a nadar hacía las rocas de la costa y puedan bañarse en la que algunos consideran la playa más bonita del mundo.

Quino, relajándose en la playa de Maya, je je...

Fotos de les illes Phi Phi




A evitar..

El botellón
Turismo masivo...

dimarts, 24 d’agost del 2010

Asia 2010 : Tailandia (4)



Chiang Rai

                                                   Foto: Kositpipat

Había pensado pasar una noche en Pai y otra en Chang Mai, antes de emprender camino hacia Chang Rai. Pero al final las combinaciones de autobuses fueron tan buenas que hice el trayecto de una tirada, en unas nueve horas. Nada más llegar dejé el equipaje en el primer hotel que encontré y salí a pasear. Y allí, en pleno centro, encontré otra vez a Ignasi y Mercè. Querían alquilar un coche para visitar los alrededores y me invitaron a acompañarles. El encuentro no podía haber sido más oportuno. Cenamos juntos en el mercado nocturno de Chiang Rai, con música tradicional en vivo, y nos despedimos hasta la mañana siguiente.













Chiang Rai es otro destino que da mucho de si. Hay un montón de lugares interesantes que visitar, entre ellos Wat Rongkhun, más conocido como el Templo Blanco, una construcción del artista tailandés Ajarn Chalermchai Kositpipat. Aparte de su color y su estructura, que lo hacen muy diferente de otros templos budistas, lo que más llama la atención son las pinturas de su interior.


La pared de la entrada muestra el diablo, el mal contra el que Buda lucha antes de llegar al Nirvana. Pero el artista lo ha representado con imágenes actuales, como la cara de George Bush i Bin Laden, en los ojos de un dragón, un mundo lleno de armas, Alien, o las torres gemelas ardiendo y rodeadas de una manguera de la que cae petróleo sobre bocas sedientas. También aparecen personajes de ficción como Superman, Spiderman o el mismo Keanu Reaves, simbolizando los falsos héroes que nunca aparecen para evitar todos esos males y salvar el mundo.


Más al norte, junto a la frontera con Myanmar, pueden visitarse, entre otras cosas, algunas aldeas chinas. Allí llegaron los chinos que huyendo de la revolución maoísta, se refugiaron en Birmania y luego fueron expulsados a Tailandia. Todavía hablan en chino y hasta prefieren la comida china a la tailandesa.


En esta misma zona, famosa en el pasado por el tráfico de opio, se encuentra también la residencia de estilo suizo que se hizo construir la madre del actual rey de Tailandia. Un auténtico palacio con un interior de madera muy acogedor y grandes ventanales, desde los que se ve la densa jungla que separa este país de la vecina Myanmar.

Finalmente, una visita obligada es el famoso Triángulo de Oro, en donde confluyen, separados por el río Mekong, Tailandia, Myanmar y Laos. Nosotros llegamos ya de noche, después de perdernos por carreteras en obras con señalizaciones en tailandés que, obviamente, no podíamos entender… Fue un día intenso y muy bien aprovechado.


La Mercè i l'Ignaci

Asia 2010 : Tailandia (3)

)
Pai y Mae Hong Son

Pai es el paraíso de los turistas. Un pequeño pueblecito en medio de montañas de densa jungla, lleno de hoteles baratos, restaurantes y bares, algunos con música en vivo todas las noches. El lugar ideal para alquilar una moto y perderse por los caminos del entorno, descubriendo pequeñas aldeas, cataratas y cuevas. Otro destino al que muchos vienen para poder practicar “rafting”, escalada, y, claro, paseos a lomos de un elefante.

Esta vez no me quedó más remedio que alquilar una moto para poder descubrir a mi aire los alrededores de Pai. Como una aldea Lisu, en donde sus gentes siguen vistiendo los trajes tradicionales que los distinguen claramente de las otras etnias de la región. Las piscinas de agua hirviendo de la Termas del Parque Nacional de Huai Nam Dang. O el Cañón de Pai.

























 















Muchos turistas llegan con la idea de pasar dos días y acaban quedándose una semana. Pero la mayoría no pasa de aquí. En Pai se esfuerzan en comentarte que no hay nada interesante más allá y muchos se pierden Mae Hong Son, una pequeña población a tres horas de Pai, cerca de la frontera con Myanmar. Yo estuve a punto de no ir, pero fui y me alegré muchísimo. Es un lugar encantador, más tranquilo que Pai y con un montón de lugares interesantes para visitar.




Ahí, de nuevo, la mejor opción fue alquilar una motocicleta para descubrir los alrededores. En pleno camino conocí a Mercè y Ignasi, dos catalanes de La Garriga con los que pasaría el resto del día. Juntos llegamos al primer destino de la jornada, un pequeño poblado Karen, las conocidas mujeres jirafa, con su escuela y su centro de salud. Dedicadas a sus tareas domésticas, salen a atender las tiendas que tienen a la entrada de su casa cada vez que se acerca un turista.






Después de visitar unas cataratas, en donde, muy amablemente, compartieron su picnic conmigo, un par de poblados chinos, un centro de aguas termales y un templo budista, acabamos cenando en el centro de Mae Hong Son. Al día siguiente salían hacia Chiang Rai.