dimecres, 22 de juliol de 2020

Budapest 2019


Fin de año en Budapest


La capital de Hungría, la bellísima Budapest, es un destino perfecto para celebrar el fin de año. Innumerables monumentos, famosos balnearios, recorridos llenos de historia,  sus elegantes restaurantes, cafés y pastelerías, y como no, sus mercados navideños, satisfacen al más exigente viajero. El frío no debe ser nunca un impedimento para disfrutar de esta joya.


Imprescindible es un paseo por el Danubio, el río que divide en dos la ciudad, la histórica Buda, con su castillo y sus construcciones medievales, y la moderna Pest. Y si puede ser, mejor por la noche, cuando todos los edificios se encuentran iluminados y se reflejan en  sus frías aguas, como el del imponente Parlamento neogótico, un icono de la capital húngara y que fue construido tras la unificación de las ciudades de Buda, Óbuda y Pest.



Durante el día debe aprovecharse para visitar el Castillo de Buda, la Iglesia de San Matías, para muchos la más bonita de Budapest, el bastión de los Pescadores, desde el que se tiene una bellísima vista de la ciudad, la Basílica de San Esteban o la Catedral de Budapest.



El barrio judío

En la otra orilla del río, en la antigua ciudad de Pest, se encuentra el antiguo Barrio Judío  de Budapest, el lugar en donde nació el fotoperiodista de guerra Robert Capa. Entre 1944 y 1945 los nazis convirtieron este distrito en un gueto donde más de 70.000 personas fueron hacinadas en pésimas condiciones. Durante la ocupación nazi se vivieron aquí acontecimientos espeluznantes contra los miembros de la numerosa comunidad judía que aquí residía. El barrio está lleno de recuerdos de aquel tiempo.


Una visita obligada es la Sinagoga de Dohány, la mayor de Europa y la segunda más grande del mundo -la primera está en Nueva York - con capacidad para 2964 personas. Justo detrás se encuentra el Templo de los Héroes, que honra la memoria de los judíos fallecidos, y el Árbol de la Vida,  un sauce llorón de metal que tiene grabados los nombres de muchos judíos asesinados durante la Segunda Guerra Mundial. En el mismo espacio, se halla el Cementerio Memorial  para las víctimas del Holocausto.


A orillas del Danubio se encuentra el Monumento de los Zapatos, donde aparecen 60 zapatos de hierro forjado simbolizando los 20.000 judíos que fueron allí fusilados durante la mitad del siglo XX. Antes de asesinarlos tenían que descalzarse y de ahí el diseño de este monumento.




Bares y baños termales

El Barrio Judío sigue teniendo mucha vida, es uno de los barrios donde se encuentran los mejores bares y pubs. Los “ruin bars”, por ejemplo, son pubs gigantescos que montaron algunos de los residentes del barrio en los 90, reutilizando todo tipo de objetos y decorándolos de manera muy original. El Puder, el Szimpla, o el Filter, no dejan indiferente a nadie.



También allí encontramos el New York Café, la cafetería con más clase de toda la ciudad. Abierto en el 1894, momento en el que Europa disfrutaba de la Belle Époque. Este café derrocha lujo en un estilo neo-renacentista, con arañas de cristal, techos decorados y columnas onduladas de mármol en su interior.


Para los amantes de las aguas termales, son de visita obligada los Baños Széchenyi, los mayores baños termales medicinales de Europa, en Pest, o los de Gellert, en Buda.



Cena y fuegos artificiales

No será difícil encontrar un buen lugar para la cena de fin de año. La ciudad está repleta de buenísimos restaurantes. Y tras la cena, lo mejor es sumarse a los locales y disfrutar de los fuegos artificiales que inundan de color y estruendo calles y plazas del todo el centro.