Cuatro días en Praga
(del 15 al 18 de diciembre)
Los días previos a la Navidad son, sin duda alguna, un buen momento para visitar la capital de la
República Checa y de la región de
Bohemia, declarada
Patrimonio de la Humanidad. Hace frío, mucho frío, y los días son muy cortos. A las 4 de la tarde ya empieza a anochecer. Pero las plazas del centro acogen luminosos y animados mercados navideños, en los que, además de comprar regalos y adornos, se pueden degustar algunos de los productos más típicos del país.
Reloj Astrológico del S. XV
(el más antiguo de Europa)

Cuatro días son del todo insuficientes para visitar todos los monumentos, museos y lugares de interés que ofrece esta bellísima ciudad, también conocida como la
Ciudad de las Cien Torres. Pero perderse por sus calles, de ambiente medieval, y que lo transportan a uno a otra época, es ya una experiencia inolvidable. Cruzar el famosísimo
Puente Carlos, del S. XIV, con sus 30 estatuas y bajo el cual corren las gélidas aguas del río
Moldava, o visitar el
Castillo Real, ya satisfacen al más exigente de los turistas.
Catedral de San Vito
Cuando anochece la ciudad se transforma, y las luces que iluminan puentes, torres y edificios la hacen más misteriosa e incluso más bella. Es el momento de meterse en alguno de los numerosos y acogedores bares, cafés y restaurantes de la ciudad, en donde se pueden degustar las especialidades culinarias del país, como el “goulash” y probar la cerveza local.
Casa danzante o de Ginger y Fred
Y para poner el broche a tan inolvidable visita, nada mejor que un buen concierto. La oferta es inabarcable. Por toda la ciudad se ofrecen conciertos de música clásica, en el mismísimo Castillo, en auditorios, teatros e iglesias.
Sala de conciertos Rudolfinum
FELIZ 2012 !